Cuando ser carpintero en Alemania es algo más que una profesión

miércoles, julio 17, 2013

 
Joana Sánchez
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@JoanaAlicante
Editor en Pymesyautonomos


Mientras vivimos un momento en el que acceder a unos estudios universitarios resulta una odisea pero también parece la única opción válida para nuestros jóvenes, en países como Alemania oficios como el de ‘carpintero tradicional’ siguen vigentes y gozan de un prestigio por parte de toda la comunidad. Pero vamos a explicar de qué trata esto de ser un carpintero peregrino. Hace más de doscientos años nació esta tradición. Los futuros profesionales se marchan de sus pueblos durante tres años y un día.No pueden permanecer más de seis meses en un lugar ni dejar de trabajar por más de cuatro.

Su atuendo es llamativo y por donde pasan no dejan a nadie indiferente.Se asocian para mantener unidos a los del oficio. La finalidad de este viaje es la de aprender otros métodos de trabajo, practicarlos y conocer los modos de vivir de otros hombres en sus países. El pan se lo deben procurar con su trabajo puesto que salen de su casa sin dinero en el bolsillo. Estos jóvenes se han formado bajo el Sistema Dual de capacitación profesional alemán donde ser carpintero es algo más que una profesión.

Hay vida más allá de las profesiones ‘cool’

El otro día escuchaba al psicólogo Rafael Santandreu, una de las personas más cuerdas y que mejor comunican, sobre todo ideas sensatas. Entre otros asuntos hablaba de la presión que existe en algunas personas generada por pensar que trabajar en una profesión u otra influirá en su felicidad y prosperidad. No hace falta decir que el paro ha echado sus zarpas tanto a los que poseen un título universitario como a los que optaron por estudiar un grado medio o superior en la formación profesional. E incluso diríamos que un poquito menos en estos últimos.

Tenemos o defendemos una falsa creencia: quien pasa por la universidad sale de ella con un halo de sapiencia superior al resto, ya sabemos que eso no es así. En algunos casos se aprenden conceptos de memoria y pasados unos años ni se recuerdan. El hombre o la mujer debe cultivar su inteligencia por propia voluntad, más allá de los libros de una carrera que les augura éxito seguro o un prestigio que no va de la mano de un título.

Estos carpinteros que siguen esta tradición son una prueba de lo que implica aprender un trabajo: estudio, esfuerzo y sobre todo mejorar para llegar a ser Maestros.Alcanzar la excelencia. Si bien no todos los profesionales del gremio escogen esta opción, sí existe para todos ellos un respeto por parte de los demás hacia su profesión, un trabajo tan necesario en esta sociedad ‘avanzada’
Cursos prácticos y formación

Como decía, en el aprendizaje de estos carpinteros (chicos y chicas) cuentan con fábricas, centros de producción e incluso la administración pública, como lugares donde llevar a cabo la formación. Bajo este sistema, estos aprendices reciben una remuneración que se financia por el Estado y la empresa. Son miles las organizaciones las que se dedican a la formación de estos aprendices.

El título de carpintero se obtiene tras cursar tres años, que se distribuyen en clases prácticas y teóricas. Existen dos posibilidades, seguir aprendiendo con un Maestro carpintero o continuar durante dos años más estudiando para convertirse en Maestros. En este enlace podéis encontrar un vídeo donde se describe tanto la profesión como la manera de enseñar, está en alemán pero creo que las imágenes son reveladoras.

Al finalizar sus estudios, los futuros carpinteros tendrán la oportunidad de ocupar los puestos más importantes de una empresa, podrán abrir su propio taller o convertirse en Maestros.
Conclusión

Por supuesto el Sistema Dual no es perfecto, como tampoco lo son las prácticas universitarias donde trabajas muchos meses y no percibes ni un euro y además has de dar las gracias. Como apunte personal añado que trabajé (porque para mí fue trabajo) en un medio de comunicación durante tres meses y no cobré nada. Bajo el paraguas de “mejorar el currículum” existe mucho abuso y en realidad poco se aprende en relación a lo que te has formado.

Allí sucede lo mismo en otros estudios y se denuncia. Lo podemos encontrar en diarios del país como en los nuestros, sin embargo no leemos tantas quejas de las prácticas en España no remuneradas e incluso algunos economistas las defienden.

Por una inversión inferior a lo que cuesta una carrera universitaria, puedes realizar unos estudios que como hemos comentado al principio, son muy valorados en aquella sociedad. Allí no has de convencer a tus padres de que la formación profesional es digna porque ya lo saben.

Es difícil hablar de estos temas sin que la política se mezcle. Los prejuicios y otras ideas que están en el imaginario colectivo. Ni España es perfecta ni Alemania, pero solo hay que echar un vistazo a las cifras de paro y comprobar que ganamos por goleada.

Si la mentalidad fuera distinta, tal vez se podría mejorar el sistema educativo quedándonos con lo mejor de cada uno y equilibrar así la balanza para no tener una cantera cada año más amplia de futuros desempleados y todo por estudiar una carrera tenga o no una salida laboral, y esa decisión más que nunca debería ser personal y bien meditada.

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