Para mantener bolsas cerradas ;)
Por cierto, la bolsa es de un muy buen producto que se llama amarantole, atole de amaranto con chocolate y aun frío puede disolverse en leche. Lo venden en Comercial Mexicana.
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Le encontré un uso simple a la oreja para destapar las latas de refresco
lunes, abril 28, 2014
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Mexicanos andan dopados. Organismo antidopaje alemán advierte sobre carne mexicana.
martes, abril 05, 2011
Organismo antidopaje alemán advierte sobre carne mexicana - Terra Perú
(Lean al final los efectos nocivos que el clembuterol puede tener?
(Lean al final los efectos nocivos que el clembuterol puede tener?
The Associated Press
El organismo antidopaje alemán advirtió a los deportistas que visiten México que hay carne que contiene esteroides y podría causarles problemas en los análisis si la consumen.
En México, hay productos cárnicos que contienen una mayor concentración de clembuterol que la encontrada en carne en China, dijo la Asociación Nacional Antidopaje de Alemania. Recientemente, dos viajeros alemanes dieron positivo en controles antidopaje tras regresar del país latinoamericano.
El clembuterol, una sustancia no permitida en el deporte, se usa en la engorda de ganado. En México, está prohibido desde julio del 2007, pero muchos ganaderos no certificados lo siguen usando, según la Secretaría de Salud.
Entre 2003 y 2007, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios reportó más de 2.000 casos de personas enfermas por consumir carne contaminada con residuos de clembuterol.
La agencia alemana recomendó que, si viajan a México, los deportistas sean "muy cuidadosos" con lo que comen.
En México, el doctor Juan Manuel Herrera, director de Medicina y Ciencias Aplicadas de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), reconoció que existe el riesgo de que el consumo de carne genere un análisis positivo, pero aclaró que el problema no es exclusivo de ese país.
En una reciente conferencia científica en Alemania, dijo, "se hizo el comentario de la problemática, que es algo que ocurre no sólo en México sino en otras partes del mundo".
La situación se hace más compleja para los atletas, agregó, porque para dar positivo por clembuterol no existe un mínimo o máximo a detectar.
Mientras que en los medicamentos que contienen metabolitos de la testosterona es más fácil detectar cuánto consumió el atleta de la sustancia prohibida, "en el caso del clembuterol se desconoce la dosis que presumiblemente le administren al animal y no se puede saber cuánto podría existir en un pedazo de carne", explicó Herrera.
Este año, el ciclista español Alberto Contador, tres veces campeón del Tour de Francia, se defendió de un análisis positivo con el argumento de que había comido carne contaminada. La agencia antidopaje mundial apeló la decisión de exonerarlo, que tomó la Federación Española de Ciclismo.
Herrera dijo que el caso de Contador demuestra que el problema con la carne no es exclusivo de México.
"El ciclista español resultó positivo por comer carne contaminada en España... y está a miles de kilómetros de aquí", dijo Herrera. "El problema no es local... y debemos tener cuidado en seguir las reglas y las normas".
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El periodista de The Associated Press Carlos Rodríguez en México contribuyó a este despacho.
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Si desean saber que hace el clembuterol: http://es.wikipedia.org/wiki/Clembuterol
El Clembuterol (Clenbuterol en inglés) es un fármaco comúnmente empleado en enfermedades respiratorias como descongestionante y broncodilatador. En personas que padecen de desórdenes respiratorios como asma se emplea como broncodilatador para facilitarles la respiración.
En 1965, se demostró que animales alimentados con clembuterol, aumentaban la masa muscular y disminuían el tejido graso, junto con aminorar la ingesta oral.[1] Estos efectos son similares a los producidos por otros beta-adrenérgicos como el climaterol, ractopamina o salbutamol.
Pero:
Los efectos adversos corresponden a los de cualquier agonista adrenérgico.
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Si desean saber que hace el clembuterol: http://es.wikipedia.org/wiki/Clembuterol
El Clembuterol (Clenbuterol en inglés) es un fármaco comúnmente empleado en enfermedades respiratorias como descongestionante y broncodilatador. En personas que padecen de desórdenes respiratorios como asma se emplea como broncodilatador para facilitarles la respiración.
En 1965, se demostró que animales alimentados con clembuterol, aumentaban la masa muscular y disminuían el tejido graso, junto con aminorar la ingesta oral.[1] Estos efectos son similares a los producidos por otros beta-adrenérgicos como el climaterol, ractopamina o salbutamol.
Pero:
Los efectos adversos corresponden a los de cualquier agonista adrenérgico.
- Taquicardia.
- Libido.
- Hipokalemia.
- Hipofosfatemia.
- Hipomagnesemia.
- Palpitaciones.
- Incremento de la presión sanguínea.
- Aumento de la sudoración.
- Dolor de cabeza.
- Náuseas.
- Nerviosismo.
- Inquietud.
- Temblores.
- Vómitos.
- Dolor de pecho.
- Boca seca.
- Calambres musculares.
- Regulación a la baja de los niveles de T3 corporales.
Atrevete a cambiando vivir de mejor manera
jueves, octubre 15, 2009
En el pasado, lo normal era sentarse a la mesa a comer con la familia, los amigos, o la comunidad a la que pertenecíamos. Charlar, intercambiar experiencias y socializarse. El centro de la comunidad y de la familia giraba en torno a la comida, nuestro sustento.
Hace más de 200 años, con la revolución industrial, llegó también la revolución social del hogar. La industrialización acabó penetrando muy rápido en sectores como la alimentación y la vida social.
Hoy en día, la familia no se reúne en muchos casos ni siquiera alrededor de la mesa. Trabajan uno o los dos progenitores fuera de casa. Comen en el trabajo, y quizás los niños también en la escuela. Los hijos se echan todo el día fuera de casa, en la escuela, con los amigos, las actividades extraescolares, etc. Llegan a casa y en muchos casos tampoco cenan con sus padres, pues estos llegan tarde del trabajo, o sus horarios no compaginan.
Todo este descontrol ha traído los siguientes problemas:
- Una vida de estrés diario y continuo que nos afecta directamente a la salud.
- Una precaria educación social, ética y moral para los hijos.
- Una precaria alimentación fuera de casa y con comida rápida o industrial.
- Un deterioro progresivo de la salud.
- Un deterioro claro del entorno familiar y la unidad del hogar.
- Una sensación enorme de vacío y falta de sentido a nuestras vidas.
Además de todo esto, el ritmo de vorágine consumista en el que estamos envueltos, hiere de muerte cada día a nuestro entorno y a nuestro planeta. Para llenar ese vacío que sentimos recurrimos a las cosas materiales, el dinero, los lujos, etc, pero no nos percatamos de que estos no son más que un placebo temporal a corto plazo.
Carolyn Steel en su libro "Hungry City" nos describe un concepto que ya se está convirtiendo en una realidad: Las ciudades acabarán pasando hambre. A primera vista puede parecer alarmista, pero lo cierto es que hay millones de personas ya están pasando hambre en las ciudades. Una superpoblación de las mismas, llenas de gente que no produce sus propios alimentos, está llevando a una súper explotación de los campos con sistemas agrícolas insostenibles y dependientes del petróleo, está minando los recursos hídricos y naturales de nuestros campos. Además, el cambio climático acelerado por toda la producción de gases de efecto invernadero derivados de nuestro sistema de vida industrializado, provocará todavía más sequías, desastres climáticos y grandes pérdidas de cosechas.
Hoy por hoy, sólo con los desastres naturales que está sufriendo Asia, hay muchas ciudades donde la comida escasea y el precio de los alimentos se ha puesto por las nubes. Esto por no hablar de toda la gente de países subdesarrollados (por culpa del primer mundo) que está pasando verdadera hambre y desnutrición, la vergüenza del S.XXI.
Hay varios conceptos que debemos de tocar para empezar a cambiar toda esta situación antes de que a nivel personal nos pille el toro. Digo a nivel personal, porque parece que a nivel global no sabemos tomar decisiones, cambiar las cosas o dar marcha atrás, por eso la gran revolución de este siglo ha de nacer de la decisión personal del individuo que acabe arrastrando a los demás individuos a tomar medidas. Si esperamos a que nuestros gobernantes, estados, instituciones, etc, tomen medidas, si me permiten la expresión, “estamos jodidos”.
Esta es una pequeña lista de puntos que debemos cuidar:
- Nuestra seguridad alimentaria: No depender de proveedores ajenos a nosotros, desconocidos o lejanos para sobrevivir (importante el concepto de “sobrevivir”).
- Nuestra calidad alimentaria: Saber de dónde viene lo que comemos, como ha sido preparado o cocinado. Somos lo que comemos.
- Nuestra calidad social: Reunir a la familia, el hogar o los amigos es necesario para nuestra salud física y psicológica. Nadie puede enfrentarse a la barrera de la soledad durante mucho tiempo.
- Nuestra salud: El estrés, la falta de sueño, la mala alimentación, la “mala leche”, los humos, el tabaco, el alcohol excesivo, la comida rápida… todo daña directamente nuestro organismo, y todo nuestro ser, de una manera u otra.
- La salud y el futuro de nuestros hijos: Una correcta alimentación, una vida social en familia (sea cual sea el concepto de familia), una correcta educación ética y moral en respeto y tolerancia, una correcta educación intelectual.
- La salud de nuestro planeta: Es nuestra pequeña burbuja en el universo, nuestra pequeña y delicada nave espacial, además de nuestra casa, y nuestro propio ecosistema del cual hemos surgido… si lo destruimos, nos estamos autodestruyendo.
Hay cientos de modelos de vida que podemos seguir, muchos de ellos completamente válidos, pero irónicamente la sociedad occidental autoproclamada como primer mundo, y de naturaleza parásita, ha decidido decantarse por la más destructiva de todas.
Hay muchos movimientos sociales y organizaciones de gente concienciada que están intentando cambiar las cosas, y todos ellos están aportando su granito de arena (más allá del radicalismo que no lleva a ningún sitio en ningún entorno o ideología) para hacer de este cambio una realidad.
Ecologistas, cooperantes humanitarios, movimientos sociales y espirituales, movimientos de alternativas al capitalismo, tendencias slow, agricultores ecológicos, urbanos o permacultores… son algunos de ellos. También se está trabajando en el marco de la política, la economía y las energías renovables. Pero aquellos que tienen el poder, el dinero y el control de los recursos naturales no renovables no están por la labor de cambiar las cosas, y luchar en contra del interés, es complicado… pero no imposible. Entre todos podremos cambiar las cosas, sólo espero que no sea demasiado tarde.
Para terminar me gustaría quedarme con el concepto que Carolyn Steel ha acuñado: Sitopía. Procedente de la unión de dos raíces griegas: Sitos, que significa comida, y Topos, que significa lugar (emulando el concepto utopía, que significa “lugar bueno”).
Sitopía es entonces un “lugar de comida” o un entorno creado alrededor de la comida, nuestro sustento, motivo de socializarse, no sólo para consumirla y alimentarnos, sino también para producirla, prepararla, etc.
En experiencias propias y de otros puedo asegurar que el trabajar para producir tu propio alimento hace que necesites de tu comunidad más cercana, tu familia, y lógicamente la producción se convierte en producción de todos los que trabajan en ella, compartiendo nuestro tiempo, nuestra comida, nuestros recursos, nuestras experiencias, etc.
Hay muchos proyectos arrancados por el mundo entero donde se está “reinsertando” al individuo industrializado en comunidades que producen sus propios alimentos con un éxito impresionante, hasta tal punto que la gente que lo ha probado asegura que la experiencia le ha abierto los ojos para “vivir la vida de verdad”.
En Galicia, los mayores siempre dicen: “Donde hay comida, hay xente.” (Donde hay comida, hay gente).
Fuente: http://www.cityhuerto.es
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Transgénicos, presentes en maíz de Oaxaca, confirman científicos
lunes, noviembre 17, 2008
■ Investigadores universitarios divulgarán en Molecular Ecology un artículo sobre el caso
■ Se corrobora la rápida dispersión de organismos modificados de un sembadío a otros, afirman
Angélica EncisoLa contaminación del centro de origen de maíz de Oaxaca con granos transgénicos fue confirmada, a siete años del primer caso, por un grupo de científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otras instituciones.Eso es muy grave, ya que, al demostrarse la capacidad de dispersión de ese producto biotecnológico en los cultivos de los campesinos, existe el riesgo de que el maíz biorreactor, dañino para la salud, se propague en el alimento básico de la población mexicana, advirtieron.El artículo “Presencia de transgenes en maíz mexicano: evidencia molecular y consideraciones metodológicas por la detección de organismos genéticamente modificados” se divulgará en el próximo número de la revista científica inglesa Molecular Ecology.Fue elaborado por un equipo encabezado por Elena Álvarez Buylla, del Instituto de Ecología de la UNAM, con colectas de maíz de la sierra Norte de Oaxaca correspondientes a 2001 y 2004.
El artículo corrobora, contra las afirmaciones de otros estudios –del gobierno y de empresas de biotecnología–, la presencia de transgenes en las variedades nativas de maíz.En entrevista, Álvarez Buylla explicó que la principal conclusión de la investigación es que se confirma la rápida dispersión –y a largas distancias– de los transgenes, de un
sembradío donde hay transgénicos a otros donde no existen.Todo esto ocurre en un momento en que existe el riesgo de que el maíz biorreactor –desarrollo biotecnológico que permite la producción de vacunas, plásticos y medicamentos– escape de los sitios donde se experimenta y contamine la cadena
alimenticia.
Un transgénico es una modificación artificial del material genético de un ser vivo que permite combinar fragmentos de genes de especies que naturalmente no se entrecruzan, como el caso del maíz BT, que tiene el promotor de un virus y el gen de un insecticida.Siete años perdidosLa científica detalló que es tal la capacidad de dispersión, que las variedades transgénicas han logrado penetrar en variedades nativas de maíz y en regiones tan remotas como la sierra Norte de Oaxaca.
Ignacio Chapela, de la Universidad de Berkeley, detectó en 2001 en la misma zona la contaminación, que ahora se corrobora.La experta indicó que es preocupante que el primer caso confirmado de contaminación se dio en 2001, cinco años después de que se inició el cultivo comercial en Estados Unidos, y desde entonces se han perdido siete años, en los cuales las autoridades responsables pudieron haber aplicado medidas más estrictas de bioseguridad y protección del centro de origen de maíz.
Advirtió: “hay intereses muy fuertes que empujan a que el maíz se vuelva un biorreactor, y esto no es compatible con el maíz como alimento; se requiere una actitud más precautoria del gobierno y de las autoridades de bioseguridad. Que se instauren políticas públicas que garanticen el cuidado de este bien común”.En el estudio, precisó, no fue posible determinar el desarrollo transgénico que había en los cultivos, debido a que son secretos industriales, por lo cual se desconoce de qué tipo de productos se trata: “deberían ser públicos, para hacer más expeditos los estudios”.Otra conclusión del artículo, explicó, es que existen limitaciones de los monitoreos,
los cuales “se ha insistido en que deben ser eficaces y adecuados a las condiciones del maíz nativo mexicano, para saber como están sus poblaciones y hacer la detección con métodos moleculares adecuados”.Detalló que se compararon tres métodos distintos y se demostró que los tres combinados son más eficaces para un resultado preciso, y “que no se diga que no hay transgenes, cuando sí hay”.En México, añadió, no se han implantado medidas eficaces de bioseguridad ni métodos de biomonitoreo adecuados o suficientes. Un ejemplo es la presencia ilegal de variedades de maíz transgénico en Chihuahua, adonde no se sabe cómo llegaron esos productos a los cultivos ni de qué variedades se trata.Agregó que es importante contar con laboratorios públicos “libres de conflictos de interés, con capacidad técnica para efectuar un monitoreo a nivel nacional. Métodos usados en los laboratorios comerciales certificados pueden proporcionar información poco precisa, al incurrir en falsos negativos; es decir, pueden no detectar transgenes en las variedades nativas de maíz, aún cuando están presentes.“Por ello es urgente que los métodos moleculares se adapten para el caso de variedades nativas de maíz, muchas de las cuales son únicas en el mundo.”
El gobierno debe “privilegiar en el régimen especial de maíz –que aún no se publica– la protección y bioseguridad, no la promoción de la biotecnología, sobre todo cuando para México puede haber riesgos. Se debe hacer más estricta la moratoria, como hace Japón con el arroz, o Estados Unidos y Europa con el trigo, del cual no hay desarrollos comerciales de transgénicos”.
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